Los mayores que viven
La soledad es un problema serio y prevalente que afecta en su mayoría a las personas mayores, y cuya relevancia aumenta con la edad y las situaciones de vulnerabilidad y dependencia. Las cifras relativas a la soledad en América Latina aumentan cada año, y se calcula que en el lapso de cuatro décadas se tripliquen llegando a alcanzar los 186 millones personas, lo que representará una cuarta parte de los habitantes de la región.
En este sentido, y según se desprende del informe de la Universidad Internacional de Valencia ‘Soledad y personas mayores’ elaborado por el profesor del Máster Universitario en Gerontología y Atención Centrada en la Persona José Javier Yanguas, la relación entre el concepto de soledad y aislamiento “ha quedado rota ya que no todos los que viven solos, se sienten solos”. Esto se produce, según explica el profesor, porque “el sentimiento de soledad que afecta de los mayores que viven solos es individual, está producido por una sensación de aislamiento, teñido de emociones negativas y que unida a una falta de vinculación con la comunidad se va fraguando a lo largo de un tiempo”.
De hecho, el aislamiento de las personas mayores en Latinoamérica fluctúa entre el 3% en Uruguay, a un 49% en mayores de 75 años argentinos, variando en el caso chileno la prevalencia de soledad entre un 39-52% en personas mayores de 65 años. Con todo ello, Chile es un país que envejece muy deprisa en el que, de los 2.218.394 mayores de 65 años, el 14´9 % de dicho grupo vive solo, es decir, 330 mil personas. Además, en México y Colombia, los expertos manejan el 20% como cifra de prevalencia de la soledad en las personas mayores.
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